REVISIONES DE UN GENOCIDIO MODERNO


29/04/2021

La bosnia Jasmila Zbanic es una directora llamada a convertirse en el pepito grillo del cine en lo que a la guerra de los Balcanes se refiere y, por tercera vez en su carrera, hurga en la herida aún abierta de una guerra sucedida a la puerta de nuestras casas.

 

En este caso, esta magnífica película, nominada a la edición de los Oscars 2021, nos sitúa en el que fue uno de los mayores puntos de calor de aquella guerra étnica y fraticida en la que Europa y NNUU tuvieron un papel relevante a la par que vergonzoso: Srebrenica. Aquí ocurrió el mayor genocidio cometido en Europa tras el final de la Segunda Guerra Mundial, la tristemente famosa “matanza de Srebrenica”.

 

En Srebrenica, hoy la gente, la poca que decidió volver a un enclave en el que aún hay demasiados agujeros de bala en las fachadas, apenas sonríe. Y no le faltan razones… pues en ese lugar, protegido por fuerzas bajo mandato de la ONU tras tres años de largo asedio, las tropas serbobosnias, al mando del general Ratko Mladi, entraron a sangre y fuego asesinando a sangre fría a más de 8000 personas, principalmente varones, y provocando el éxodo de un número mayor de mujeres, niños y ancianos. 

 

El antiguo hangar de las impávidas, inertes y hasta condenadas tropas holandesas, hoy se ha convertido en el Spomen Soba, museo del genocidio, impulsado por el movimiento de mujeres “Madres de Srebrenica” que durante años han estado descubriendo fosas, buscando a sus seres queridos para darles sepulturas y cerrar sus heridas. Historias, las suyas, que nos resultan tremendamente familiares y extrapolables.

 

En el centro de este conflicto nos sitúa está película, donde Aida, una Emir Suljagic del celuloide, nos lleva a través de un conflicto de los que duelen, por el que han pasado años, pero del que aún tenemos miles de imágenes clavadas en la retina. Aun así, quizá sea el momento de revisitarlo desde la distancia que da el tiempo y hasta la paz, a ratos un poco ficticia. Al menos esto es lo que nos propone Jasmila Zbanic.

 

En compañía de la Coordinadora de ONGD de Asturias, este fue un magnifico colofón para el público langreano que, pese a los cierres perimetrales locales y la adversidad pandémica, respondió de manera encomiable a esta nueva edición de cine, para conmover y pensar, que MUSOC trajo hasta aquí.




Con la colaboración de :


MUESTRA DE CINE SOCIAL Y DERECHOS HUMANOS DE ASTURIAS

MUSOC


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