TODOS SOMOS POLVO DE ESTRELLAS


20/04/2021

“Una tierna historia de amor maravillosamente contada” es lo que reza el tráiler promocional de Supernova. Y no sólo no defraudó, sino que nos contagió esa ternura y ese amor por la vida y la amistad. El final de una vida que se nos muestra en un viaje de no retorno por carreteras estrechas como las que recorremos durante 90 minutos con sus protagonistas Tusker (Stanley Tucci) y su pareja Sam (Colin Firth). La película transmite eso y mucho más en unos diálogos muy cuidados, sin desperdicio, cargados de rotundas metáforas literarias y visuales, y de sentencias lapidarias: “Nadie tendría que estar de luto por alguien que no está muerto”, “No nos moriremos por no tener maravillas, sino por no maravillarnos”.

 

Lejos de lo terrenal y de lo conocido, y lejos de nuestro pequeño planeta, la película nos sugiere, en un momento de ocio sereno y familiar, otro gran viaje universal, cuando Tusker, mirando la noche estrellada y en conversación con la sobrina de Sam, concluye: “todos somos polvo de estrellas pues de ellas nacimos”. Con esa misma sentencia acabó su presentación DMD (Derecho a Morir Dignamente), tras celebrar y compartir con el público, que llenaba el teatro, la reciente aprobación de la Ley de Eutanasia que por fin ha sido aprobada en nuestro país. Así mismo, nos recomendó una de las lecturas propuestas en La Palabra Filmada por la librería La Revoltosa, La muerte es mía, cuya autora, la escritora asturiana Pilar Sánchez Vicente, nos acompañó en la proyección. Morir o no morir, de Jordi Ibáñez Fanés, es la segunda de las lecturas que nos ilustran sobre este tema tan complejo y delicado. Ese morir o no morir, o dejar morir y dejar partir, es la lucha intensamente emocional que enfrenta a los protagonistas de la película. Consciente Tusker de su cercana y segura muerte, e inconsciente Sam de ello, a bordo de una autocaravana, por omnipresentes paisajes despoblados del norte rural de Inglaterra, va transcurriendo esta road movie.

 

Una fotografía y una banda sonora exquisitas son el contexto ideal para este último viaje de Tusker, escritor enfermo de Alzheimer y su compañero Sam, pianista, que no quiere dejarlo solo en este final de la vida. Un duelo interpretativo de alto nivel donde las voces de sus protagonistas y las de un coro de gente amiga, comprensiva y respetuosa, van encajando en el dulce, pero triste itinerario antes de su muerte, el de alguien a quien perdemos pero que quiere partir en soledad. Esa tensión, permanentemente presente en Supernova, es la que muchos vivimos entre quien nos deja y quienes no queremos verlos marchar. Es ley de vida y es ley de muerte, pero digna, un tema tan diferentemente tratado en según qué leyes, qué culturas, qué religiones y qué situaciones, en Occidente o en Oriente, en nuestros mundos modernos o en pueblos ancestrales, en la antigüedad o en el siglo XXI. Por eso la película se hizo tan nuestra, pues no podíamos estar ajenos a lo que cuenta, aunque no sepamos siempre vivir la vida ante la muerte.

 

Una vez más, MUSOC y DMD acertaron de pleno en el corazón, llegando a las emociones más íntimas y al estímulo del compromiso más empático con el deseo de quienes nos dejan. Es el adiós a esas personas queridas, amores, familiares y amistades que son supernovas, estrellas en explosión que liberan una gran cantidad de energía. Por una muerte digna, en el último viaje de la vida presente y conocida, y que quizás... no sea la última.




Con la colaboración de :


MUESTRA DE CINE SOCIAL Y DERECHOS HUMANOS DE ASTURIAS

MUSOC


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