200 metros: PALESTINA, EL MURO ISRAELÍ CONTRA ESPÍRITUS LIBRES


19/04/2021

Ayer en Uviéu, MUSOC presentó su primera película de este 2021, ante casi 150 asistentes, con la colaboración del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe, que nos contextualizó la película 200 metros en la dramática e injusta historia del pueblo palestino. Una historia que ilustra maravillosamente el libro Una Trilogía Palestina de Gasán Kanafani, recomendado por Toma 3 para La Palabra Filmada.

 

200 metros de dolorosa separación fronteriza entre dos hogares de una misma familia, dónde Mustafá (Alí Sulimán), el protagonista por un lado, y su mujer Salwa (Lama Zreik) y los hijos de ambos por otro, intentan mantener una relación agridulce, reprimida por las circunstancias que les toca vivir o más bien sufrir. Es el primer largometraje del director palestino Ameen Nayfeh, de 32 años, un drama social y familiar que nos resultó muy cercano en lo emocional aunque esté lejos en lo geográfico, una road movie centrada en la historia de una familia palestina separada por el muro construido por Israel en Cisjordania, así como en la odisea de un padre en su arriesgada aventura por reunirse con su hijo pequeño, herido en un accidente al otro lado de la barrera.

 

En las primeras secuencias en esos efímeros momentos de paso de Mustafá por la casa en Israel se disfruta una aparente concordia y felicidad. Es su tiempo de descanso diario laboral y de reencuentro familiar, en tierras enemigas, de donde ha de volver diariamente al hogar palestino a esos 200 metros. De noche se establece una emotiva comunicación a través del particular lenguaje morse de luces que se apagan y encienden, como lo hacen sus corazones y, por ende, los nuestros. Como la vida en Palestina, el clima emocional cambia al instante radicalmente ante la llegada de nuevas desgracias: la imposibilidad de entrar a Israel por caducar el permiso de paso, la posible pérdida de trabajo, el accidente del hijo, y finalmente el comienzo de un incierto y oscuro viaje clandestino para intentar encontrar una grieta al sistema de encierro y prisión del pueblo palestino en su propio país.

 

Nuevos personajes entran en acción para elevar ese clima dramático de la historia, a veces tragicómico, que no es sólo la vida de Mustafá y su familia o la de esos otros personajes diversos y contradictorios. Es también el relato humano y real de millones de personas que, aun en las peores circunstancias, poseen y hacen honor a una nobleza y almas de luz, como su paisaje, dignos de admiración, protección y defensa. En esos 90 minutos fuimos testigos de una historia con un a priori final feliz, que nos llama al compromiso y a la lucha por este pueblo palestino reprimido e invisibilizado y que nos ilumina gracias a hermosas películas como ésta de la joven y nueva estrella de la cinematografía palestina, Ameen Nayfeh.

 

Parafraseando a Eduardo Galeano, una película, un autor y un elenco artístico que se unen a ese mar de fueguitos, que calienta y aviva la lucha por una Palestina libre y el compromiso de quienes creemos en este cine social de MUSOC, en una Asturies combativa contra la injusticia dentro y fuera de nuestros territorios por los espíritus libres que no pueden ser prisioneros de muro alguno, ni físico ni mental.




Con la colaboración de :


MUESTRA DE CINE SOCIAL Y DERECHOS HUMANOS DE ASTURIAS

MUSOC


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