LA VIDA ERA ESO... QUE SE NOS PASA

11/04/2021

Hoy en Avilés, el centro Niemeyer volvió a abrirnos las puertas al cine hecho desde el corazón, donde unas 200 personas fuimos testigos de la melancólica memoria filmada en La vida era eso. MUSOC nos dio de nuevo la bienvenida en este atípico 2021, tres meses más tarde del enero habitual, con la presentación de la película por parte del colectivo Ye Too Ponese, que colabora con Acción en Red desde hace años, no sin antes recomendar la lectura de Los cuerpos partidos de Alex Chico, a propuesta deToma 3, una de nuestras librerías colaboradoras en La palabra filmada.

 

El director de La vida era eso, David Martín de los Santos, en recuerdo a su madre y en homenaje a las mujeres que son y a las que debieron ser, nos regala su personal retrato de una generación que no pudo protagonizar su propio viaje por ser secundarias en el de otras personas y en otras circunstancias, alejadas en el tiempo pero no en las emociones.

 

María (Petra Martínez) y Verónica (Anna Castillo) construyen un conmovedor puente temporal entre dos momentos de la emigración española de los años 60 hasta estos principios del siglo XXI. Ambos han sido tiempos llenos de promesas incumplidas, de nuevos y modernos paraísos más allá de los Pirineos y, en ocasiones, más allá de ellas mismas.

 

En el aséptico hospital belga en el que se encuentran, María es miradas y silencios cargados de ternura, y Verónica es fresca vitalidad y todo comunicación. Es un escenario que para Verónica será punto final de su viaje y para María inicio del suyo hacia un lugar muy distinto y mucho más al sur, ese sur que sin saberlo lleva dentro de sí.

 

Y, desde ahí, como un buen road movie, Petra/María lo llena todo como protagonista de su gran aventura que no se hace esperar, en una Almería donde un elocuente paisaje casi desértico contrasta con las singulares figuras de pocos pero intensos personajes: el extranjero que ya no está de paso sino a la búsqueda de novia y de madre, y el exnovio de Verónica que no la acompañó al extranjero y que nada sabe ya de ella.

 

Por momentos, todos esos modelos de mujer están en María, que en la parte final de esta su nueva historia va encontrándose consigo misma hasta volver al lugar que ha sido su hogar y su familia. Un lugar que, tras haber sido pasado y presente en su vida, se ha convertido en la excusa para crear el futuro que ahora comienza, un viaje y un placer mucho más dentro de ella que fuera. El disfrute a solas de un simple bocado en el parque cercano es la primera de las recompensas que le esperan en el viaje de esta segunda juventud.




Con la colaboración de :

MUESTRA DE CINE SOCIAL Y DERECHOS HUMANOS DE ASTURIAS

MUSOC


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