LA LUZ DE LAS MIL Y UNA

10/04/2021

 

MUSOC, por primera vez en Ḷḷena proyectó Las Mil y Una de la argentina Clarisa Navas. Una película que el pasado año inauguró Panorama, una de las secciones más prestigiosas de la Berlinale y que también se llevó el premio a la mejor película en el Festival de Cine de Jeonju en Corea del Sur.  Fue una de las grandes triunfadoras del Festival de Lima 2020, consiguiendo, entre otros galardones, el Premio Gio a la mejor película LGBTIQ+. También obtuvo el Sebastiane Latino en el Festival de San Sebastián.  

 

En el teatro se echó de menos la presencia de más público. La tarde fría y lluviosa no ayudó a que los vecin@s de La Pola se acercaran a este tipo de cine que aún no cuenta con el apoyo y la difusión que nos gustaría. Se sugirió la lectura del libro de la escritora nigeriana Chinelo Okparante  Bajo Las ramas de los Udalas, propuesto por el Café-librería La Revoltosa en el marco de la actividad La palabra filmada. A continuación, el colectivo Rurales y Diverses, presentándose con un video, fue el encargado de dar paso a la película, enmarcada en la sección de Tránsitos.

 

La película transcurre en el barrio popular las mil viviendas de Corrientes, ciudad al norte de Argentina. Un barrio muy estigmatizado que suele ser noticia por las bandas de drogas o hechos delictivos, donde las familias de la llamada clase media han ido perdiendo su trabajo por las políticas de los sucesivos gobiernos. Trabajos cada vez más precarios y con servicios básicos insuficientes, algo que sucede en otras muchas partes del mundo, una situación que la pandemia ha empeorado aún más. 

 

La directora nos muestra que allí suceden otras muchas historias que están en su recuerdo personal, concretamente en su adolescencia, vivida en dicho barrio. Cámara en mano nos hace seguir a Iris que con su pelota de basket va recorriendo sus calles. Nos hace acompañarla a conocer situaciones cotidianas relacionadas con los adolescentes que ahí viven, su diversidad sexual y su propio despertar a la sexualidad. Nos muestra sin tapujos temas que resultan incómodos desde la butaca: un uso violento de la masculinidad en la práctica de las relaciones homosexuales, la transexualidad que forma parte de la vida cotidiana de chicas y chicos, y otras escenas de gran carga emocional y sexual. La película también nos habla de la relación que se establece entre la protagonista y Renata, una chica que después de un tiempo vuelve al barrio. A pesar de los comentarios que hacen sobre Renata, Iris se siente muy atraída por ella.

 

La amistad también está muy presente en la relación que Iris mantiene con sus dos primos, Darío y Ale, que tratan de descubrir su propia identidad y nos muestran la maravillosa relación de complicidad, aceptación y amor que estos dos hermanos mantienen con su madre. Bien distinta es la que mantiene Iris con su madre (sólo una voz) o la de Renata con su familia, que se comunica en lengua de signos y que vive ajena a los comentarios y vivencias de su hija en el barrio. La salud sexual, el VIH, las infecciones de transmisión sexual, el acoso, la violencia sexual y el cyberbullying son temas que también se evidencian. Aun dándose desde edades tempranas, a menudo no se entienden ni por parte de las familias ni del sistema de salud.

 

La luz, elemento central que acompaña a la película, pasa con naturalidad y armonía del día a la noche. Una sucesión de escenas memorables: el baile que se marca Darío en el pasillo con la música Ave de paso de Sandro, el Elvis Presley argentino, o cuando por primera vez Iris y Renata hablan en el autobús no sólo con palabras sino también con los silencios (tan importantes a lo largo de toda la peli), o el baile de Darío y Ale con su madre… Momentos que nos atrapan y nos hacen mantener la esperanza de que incluso en esas circunstancias y en esos espacios de vida el amor y la esperanza también están.




Con la colaboración de :

MUESTRA DE CINE SOCIAL Y DERECHOS HUMANOS DE ASTURIAS

MUSOC


© RADIO KRAS | EMISORA OFICIAL