26/01/2020

cuando parís no es una POSTAL, SINO UN INHÓSPITO LUGAR

Los miserables abren su ventana a París desde un barrio periférico, que a pesar de su falta de atractivo, nos interpela con una gente joven, feliz y orgullosa de los colores de su país. Acaban de ganar el campeonato del mundo de futbol y la torre Eiffel y la bandera nacional se tornan en claves de unos escenarios que aparentan romper fronteras y unir sentimientos.

 

Un fugaz espejismo que Ladj Ly, el director de la película, con mano segura e imágenes sin ambigüedades, no tarda en sustituir por el verdadero lugar de vida y desgracia de estos miserables del siglo XXI.

 

Ly conoce bien los lugares que rueda, pues vive y convive en ellos y por eso nada suena a impostura, aun siendo conscientes de que estamos viendo vida enlatada para el cine. Una vida que sucede a un ritmo que se va acelerando hasta dejarnos sin salida emocional, sin soluciones fáciles a problemas complejos, como lo son la violencia, la pobreza o la delincuencia.

 

La película no toma partido por buenos o malos, pues sus protagonistas no lo son al cien por ciento. En esta oscura película que sucede de día hay pequeñas luces que no bastan para iluminar la salida al conflicto. No es necesaria la noche para hablar del miedo, el dolor o el delito.

 

La inolvidable escena final de esa emboscada coral en la escalera, transforma a los verdugos en víctimas y viceversa. Una escalera que se convierte en metáfora del destino al que han llegado amplias capas de la población de tantas ciudades que se ofrecen como paraísos para acabar siendo pesadillas.

 

Cómodamente sentados y con el aforo completo, hoy Domingo nos dimos un baño de esas otras realidades en el blanco Nyemeyer. Éramos también parte de la postal de Avilés y del público culto y sensible que casi nunca topa de frente con estas negras historias de gente desdichada y desheredada, los desgraciados de otra ciudad. No lo olvidemos, toda ciudad tiene sus propios miserables. Con abrir los ojos en la dirección adecuada se hacen visibles.

 

 

 

Colabora:

MUESTRA DE CINE SOCIAL Y DERECHOS HUMANOS DE ASTURIAS

MUSOC