15/01/2020

QUERIDA VIOLETA

En el ecuador de la semana proyectamos en la antigua Escuela de Comercio de Gijón “Me llamo Violeta”, documental dirigido por David Fernández de Castro y Marc Parramon. A los seis años, Ignacio, hijo de los actores de cine porno Nacho Vidal y Franceska Jaimes, dijo a sus padres: “Soy una niña, y me llamo Violeta”. Esta proyección relata los retos a los que se enfrentan los menores trans, las implicaciones sociales y familiares que tiene, y el largo camino hacia la normalización y la aceptación social. Nos acompañaron en esta aventura Lorena Miranda, de Milenta Muyeres, y Mané Fernández Noriega, de XEGA.

 

Nos enfrentamos a una cuestión espinosa incluso dentro del feminismo. Por eso desde MUSOC nos encantó escuchar el alegato de Milenta Muyeres: “Las personas transexuales nos ayudaron a poner en cuestión el rígido concepto de género, para una parte del feminismo el género no está determinado por el sexo biológico. De hecho, las mujeres trans son las que más sufren el machismo y la misoginia. Por eso creemos que la lucha de las mujeres trans es también nuestra lucha, y como dijo Patricia Simón, las hermanas trans nos hacen mejores feministas”

 

Es toda una declaración de principios. En el coloquio posterior, Mané Fernández Noriega, y aún a riesgo de hacer spoiler, destaca la intervención de una de las niñas de la película quien, ante la pregunta “¿Cómo sé yo si eres niño o niña?” contesta “Porque te lo digo yo”. Así, de pronto, esta respuesta infantil lo resume todo, y nos encontramos con el derecho de autodeterminación, de decidir quién queremos ser, y en qué momento del proceso quedarnos. Porque este proceso es personal e intransferible, y ni siquiera nuestra pareja puede decidir sobre él.

 

En esta misma semana todos los medios hablan de Patrick. Tiene 17 años y lleva cinco luchando para conseguir que su DNI recoja su verdadero género, el masculino, a pesar de ser menor de edad. Acaba de dar último paso para conseguirlo: evaluado por la Audiencia de Huesca, está ahora a la espera de una sentencia que podría servir para modificar la ley con el gobierno que acabamos de estrenar.  Alan no tuvo tanta suerte. Víctima de acoso escolar, con la misma edad que Patrick tiene ahora, se quitó la vida el 24 de diciembre de 2015 en Barcelona, solo veinte días después de convertirse en el primer menor transexual de Cataluña en obtener en su DNI el cambio de nombre acorde con su sexo sentido. Cambió su nombre por Alan, como su gata al revés. Su madre, Ester Albert Cusso, nos cuenta su experiencia en “Me llamo Violeta”.

 

¿Y Violeta? Querida Violeta, tu tránsito es más plácido, eres feliz y contenta de ser quien eres. Por muchos años. Y la sociedad está cambiando, por lo menos un poco, su visión y aceptación de los menores trans. Patricks, Alans, Violetas…ya no estáis solos.

 

Colabora:

MUESTRA DE CINE SOCIAL Y DERECHOS HUMANOS DE ASTURIAS

MUSOC