15/01/2020

UNA LIMONADA SIN NADA DE AZÚCAR

 

Duplicada la afluencia habitual en las noches de los miércoles cinematográficos del Valey para asistir a la primera y dura noche MUSOC en Piedras Blancas. Lemonade, o las desventuras de una migrante rumana en busca del sueño americano, que por momentos se transforma en una pesadilla de aupa.

 

Nueva sede para MUSOC que viene a sustituir más que dignamente a las proyecciones municipales de Avilés que no acabaron de convencer el pasado año. Fría noche para ver una película que rasca como una lija de número alto. Y precediendo a la película una presentación de formato y contenido original, la del colectivo “Bordeando Castrillón” que a tres voces nos unieron magistralmente su trabajo con la temática central de la película.

En alguna crítica habremos leído que el film se tambalea por aquello de volver a tratar abuso de poder para obtener una gratificación sexual visto cien veces, pero lo cierto es que en el día en que conocemos una investigación sobre violencia sexual y centros de menores en nuestro país, nos hace pensar que si se cuenta otras cien tampoco pasa nada.

 

Ioana Uricaru, directora del film arranca con la desnudez de la protagonista ante la cámara, mostrándola vulnerable e ingenua, características que irá perdiendo según va transcurriendo la historia plagada de momentos de maltrato, concentrados todos ellos en lo que dura la película y muy creíbles por su condición de migrante y por su condición de mujer. A lo largo del trayecto vital de la nada hospitalaria América de Donald Trump, Mara va evolucionando y perdiendo ingenuidad adaptándose a las circunstancias, o lo que en palabras de nuestras presentadoras se traduce como  que “la vida le dio limones e hizo limonada”.

 

Colabora:

MUESTRA DE CINE SOCIAL Y DERECHOS HUMANOS DE ASTURIAS

MUSOC