13/01/2020

PONIENDO LETRA Y MÚSICA A LA VIOLENCIA

Empezamos la semana con “Canción sin nombre”, ópera prima de Melina León que ha paseado la historia de Georgina Condori por la alfombra roja de la Riviera francesa llegando ahora a Asturias en riguroso estreno. Solo para las miradas curiosas e interesadas del patio de butacas del Filarmónica en Oviedo, en el dia en que recibió el premio "Nuevas voces, nuevas visiones" en el Festival Internacional de Cine de Palm Springs.

Es extraño que una película peruana llegue a las pantallas europeas, pero más raro es que sea aceptada y proyectada en espacios de excelencia cinematográfica como el Festival de Cannes. Esto dice dos cosas de la historia que hemos podido ver hoy en el Teatro Filarmónica, que la precariedad del cine peruano es enorme en lo que a industria se refiere y que el talento de Melina León rompe todos los límites.

Quizás por eso cientos de personas se dieron cita en Oviedo para ver otro de los platos fuertes de la VIII edición de MUSOC. “Canción sin nombre” es una película que ya desde la selección de su propio título hace una declaración de intenciones. Mezcla la ternura de la música y “esto que no tiene nombre”, la violencia, según definición de su directora. “Canción sin nombre” arranca de una historia real, la del propio padre de León, que como periodista descubre el caso de algunos niños que vivieron situaciones similares a las que se desarrollan en la película. Una historia, la de los bebés robados, que presenta muchas semejanzas con hechos sucedidos en nuestro país hace no tanto tiempo. Esto fue lo que llevó a que Amnistía Internacional de Asturias fuese el colectivo social designado para apoyar esta película en el escenario.


Conchita Fernández Pol, además de presentar el acto, dio a conocer algunas  de sus acciones, las que se refieren a la denuncia de las situaciones de violencias y desapariciones infantiles en muchos países de América Latina, la de activistas de derechos humanos asesinados, y como no, la búsqueda de justicia a las víctimas de la guerra civil y el franquismo, incluyendo la problemática de los bebés robados, que aparece siniestramente hermanada con la  historia que nos cuenta una película de la que nos separa un océano pero que nos conecta con unos sucesos dolorosamente “familiares”.

 

Colabora:

MUESTRA DE CINE SOCIAL Y DERECHOS HUMANOS DE ASTURIAS

MUSOC